La idea me pareció descabellada. ¿Yo un blog de literatura? ¡Si no sé nada! Y salí de clase dudando de mí misma, pensando si yo sería capaz de crear entradas y entradas y de mantener el ritmo que la profesora proponía de ese tiempo a esta parte. Pero pronto descubrí que clase a clase nada se convertía en un poco más. Y también que agudizando los sentidos podían salir esbozos de lo que luego resultaría una nueva entrada.
Mentiría si dijera que ha sido una tarea fácil; he descubierto que la labor de un bloggero no se acaba nunca. La inspiración puede llegar de vacaciones, en clase (y no necesariamente de literatura), los domingos, los lunes, los sábados mientras ves una película, mientras esperas dormirte, mientras estás acostado al lado de tu novio y él te dice algo tan clásico que te recuerda a un poeta de los que has estudiado, cuando vas al supermercado y ves un producto que se llama don Quijote, cuando alguien sin saber te dice que lo que está viendo es esperpéntico, cuando descubres que muchos nombres de calles están dedicadas a personas que has estudiado...
¡Como pueden cambiar las cosas en unos pocos meses! El miedo inicial a no ser capaz de tener regularidad en las entradas del blog de literatura ha acabado por un exceso de bocetos; Y la verdad es que regular regular... No lo he sido, para que os voy a engañar, pero sí es verdad que la tarea de encontrar temas para desarrollar (que en principio eran dos por semana, aunque acabasen siendo cúmulos de 20 para el fin de semana) me ha sido bastante productiva; de hecho, como diría mi abuelo "se me han quedado ideas en el tintero". Sin ir más lejos, mi viaje a Valencia en fiestas me hizo ver una falla con un nombre que me resultaba familiar:
Raramente, la obra de arte representaba a Elvis:
No sé si es un doble sentido referido al gran poder de seducción que ambos tenían o simplemente que el nombre de la falla se refiere al barrio, plaza o calle donde estaba situada (más probable, pensareis todos.), pero me quedé con ganas de exprimir esta anécdota y poder compartirla con vosotros.
Se quedaron también sin convertirse en entrada tres propuestas de viajes para la clase de literatura:
- A Vilanova de Arousa, a ver una escultura que os resultará curiosa: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Vilanova_de_Arousa.Galicia.25.jpg
- A Vigo, a visitar una cafetería con un nombre que no dudo que os sonará familiar:http://www.cafeterialucesdebohemia.es/
- A Madrid, a beber cerveza acompañado de alguna que otra tapa:ht0tp://tapeoenmadrid.blogspot.com.es/2009/06/la-taberna-de-picalagartos.html
También dos comparaciones de obras que tenía pendiente, y que he tenido que posponerlas para el verano. La primera, Firmín y el Quijote (que aunque me fío de Rosalía y lo más probable es que Firmín no pueda superar al Quijote ni editado treinta veces, me apetece leer ese libro), la segunda y más reciente, el tragaluz y cinco horas con Mario, pues recuerdo que nuestra profesora comentó que había un paralelismo entre ambas obras, y como internet solamente me ha sabido decir que ambos escritores evocaban el pasado para hacer una crítica más o menos disimulada sobre el franquismo, he decido si no leer el tragaluz por falta de tiempo (aunque no lo creáis, este verano ya tiene los días calculados al milímetro entre los cursos de danza, la recuperación de mi isquiotibial y el trabajo de investigación de segundo de bachillerato) al menos descubrir todas las semejanzas entre las dos novelas.
Realmente he disfrutado mucho adornando este blog, ¿Qué digo este blog? ¡mi blog! ¡nuestro blog! porque aunque cada uno tenga uno propio para escribir, yo sola no podía haber creado todo este ambiente agradable que me envuelve cuando abro mi espacio en la coctelera. Los comentarios de mis compañeros, y poderles comentar yo a ellos, ha sido una de las cosas que más me ha gustado. Me he reído muchísimo sola en mi cuarto, me he divertido publicando y leyendo publicaciones, me ha entusiasmado ver "comentario de fahrenheit-451" en mi bandeja deentrada e ir corriendo a ver qué tal lo había hecho...
Pero este blog no ha sido lo mejor del curso, aunque probablemente todo esté al mismo nivel. Las clases de literatura para mi han sido una novedad que me enamoraron desde el principio. Mis compañeros de primero de bachillerato saben más que nadie (también mi profesor de matemáticas) lo entusiasmada que me dirijo a cada clase siempre, con los sentimientos a flor de piel la mayoría de los días. He descubierto que me gusta realmente estudiar obras, y digo estudiar, porque he disfrutado muchísimo más los momentos en los que explicábamos el significado de ellas y las comentábamos en clase, que no leyendo yo sola por mi cuenta, ya que aún me queda mucho por aprender, y me considero una lectora bastante inculta para leer todos estos a escritores (incluso aquellos que no son Góngora). Nunca me había pasado llegar a final de curso con un recuerdo tan claro de todo lo que se ha estudiado en clase; lo digo sinceramente, que siempre se me olvida todo o casi todo, y cada año tengo que volver a repasarlo para no quedarme atrás. Pero ahora me siento con fuerzas de hacer un recorrido desde los siglos de oro hasta la posguerra y aunque solo sea esquematizar los grandes autores de cada movimiento literario y sus grandes obras.
El hecho de acabar esta entrada más tarde, de haberme tomado un descanso entre las demás y esta, la última, ha hecho que pueda disfrutar de ella todo lo que lo estoy haciendo, y que no olvide (aunque siempre queda algo por decir) expresar como me he sentido en la mayoría de los momentos que hemos pasado juntos. Las clases, como ya he dicho, han sido muy especiales. Cuando empezamos me aterrorizaba salir delante de todos a recitar los poemas, exponer trabajos o comentar algún fragmento del libro que estábamos estudiando, y el hecho de compartir la clase con los de segundo de bachillerato hacía que me pusiese más nerviosa aún. Los exámenes, para que os voy a engañar, han sido realmente terroríficos para mi, y en muchos casos me han comido por dentro y han podido conmigo, pero ante estos "malos" momentos hay una gran torre de azúcar que les hace sombra: Intenté acostumbrarme rápido a comerme la vergüenza y el nerviosismo y me ayudó mucho que la dinámica de la clase estuviese basada en la intervención. Estar con los de segundo ha hecho que pueda conocerlos mucho mejor a todos y me alegro muchísimo, porque había muchas personas con las que apenas había hablado y ahora puedo afirmar que son divertidas, simpáticas y generosas como mínimo.
Por último me queda por agradecer este curso a la profesora, Rosalía, pero la verdad es que me resulta bastante difícil hacerlo sin que suene a peloteo. Probablemente y desgraciadamente para mí (sé que odias los -mente, por mis contactos, así que disculpa je je), no creo que me vuelva a tocar tenerte de profesora. He aprendido mucho este curso, de verdad. No voy a negar que llegaba a casa a veces pensando en el tiempo que tenía para hacer todo lo que nos habías mandado, que he pasado noches sin dormir y horas de otras asignaturas para poder dar la talla y eso, probablemente me haya hecho perder puntos en muchos aspectos, empezando por la forma de expresarme en los exámenes y aunque ya soy lenta de por sí, quizá también me haya ralentizado. Pero todo ello ha sido una forma de auto superación, y el día a día en las clases no solo me ponía de buen humor por todo el lado positivo con el que nos haces ver todo, sino que también me empapaba de conocimientos que no entran en materia así como ortografía, gramática, adecuación de textos...
Ya solo me queda decir que espero haber cumplido mi misión, aquella que puse desde el principio, aquella que instauré en el aula de informática 3 uno de los primeros días de curso. Espero haber teñido con palabras enlazadas al pasado este muro, que ahora, ya no es blanco.
para ti, Laura, que todos sabemos ese sentimiento especial que te une a él.
pretendía convertir a Mario en el protagonista principal de la novela, y que ésta fuese narrada en tercera persona a la manera tradicional, que reflejase el enfrentamiento entre Mario y Carmen vivos en el seno del matrimonio. Pero esta fórmula impedía enmascarar sus opiniones, así la necesidad de encontrar la manera de burlar la censura, hizo que Miguel Delibes viera la luz y aplicará el diálogo sin respuesta para el narrador, en primera persona y en boca de Carmen Sotillo.
a la sociedad pecaminosa obligando a las mujeres a ponerse pantalones debajo de las faldas, vestidos anchos, mangas hasta el puño y muchas otras normas mas de las que no podía escaparse el baile agarrado moderno (que no el baile regional o folklórico) ya que era considerado como "uno de los más mortíferos inventos de Satanás y un serio peligro para la moral cristiana" y "el substituto de las casas de postitución"